Les Halles, el vientre de París

Con frecuencia, las artes confluyen y se complementan entre sí, facilitándonos una mejor comprensión o disfrute de una época o de una obra concreta. Ejemplo de ello es la simbiosis existente entre Les Halles, mercado central de París (1848-1872), obra del arquitecto Víctor Baltard y la novela de Zola El vientre de París (1873). Es tal la vinculación entre ambas que resulta difícil hablar de una sin hacer referencia a la otra.

La primera podríamos decir que es el escenario y la segunda, una vez desaparecida la primera víctima de la piqueta con apenas más de un siglo de existencia, es la custodia de los olores, colores, sabores, sonidos y de los retratos de las gentes más variopintas atrezo humano de tan grande escenario. Todos ellos plasmados de manera insuperable en la novela de Zola.

A esta experiencia sensorial del escritor, el pintor Víctor Gabriel Gisbert, alejado de la concepción naturalista de Zola, suma varios lienzos en los que nos lega con gran precisión una visión del gran mercado parisino bullicioso y lleno de vida entre flores, carnes, pescados y una heterogénea muchedumbre.

El siglo XIX fue una época de grandes transformaciones y avances que trajo un aumento demográfico y un crecimiento de las ciudades, que va a exigir más y mejores infraestructuras y viviendas, lo que requiere construir rápido y a precios asequibles. Esto va a hacer que materiales como el hierro y el cristal se conviertan en protagonistas de la arquitectura más novedosa y a que incorpora, además de los materiales citados, avances técnicos al campo de la construcción y sus artífices fueron arquitectos e ingenieros. Hoy esa arquitectura, la conocemos como Arquitectura del hierro. Les Halles es uno de los ejemplos mas representativos. No solo fue el mayor y más moderno mercado de su tiempo, con espacios amplios y diáfanos, con mejoras higiénicas, saneamientos y agua, además de una organización y circulación interior, que pone fin al caos reinante en este tipo de espacios, sino también una obra de arte de esa nueva arquitectura.

Para disponer de un espacio de tales dimensiones, fue necesario el derribo de uno de los barrios medievales de París. Ello fue posible por el apoyo del propio emperador Napoleón III muy implicado en la expansión y modernización de la ciudad. Ya Napoleón Bonaparte 1808 había concebido la idea de un nuevo mercado central para París. Sin embargo, habría de transcurrir cuarenta años hasta que, en 1848 se adjudique el proyecto al arquitecto Víctor Baltard. La obra se concluyó en 1872, salvo dos de los doce pabellones de que constaba que se terminaron en 1936. Fue Napoleón III el que exigió la utilización del hierro para esta obra, que se convertiría en modelo por sus novedades constructivas de muchos mercados europeos y americanos.

Una vez desaparecidas Les Halles en 1972 solo nos quedan dos testigos directos: el desubicado y mudo pabellón Baltard, salvado de la piqueta y reubicado en Nogent-sur-Marne y la novela El vientre de Parísen la que, por el contrario, en sus páginas perdura y vive con fuerza aquel pequeño universo de Les Halles cargado de sensaciones y voces.

Fotografia Les Halles Wikimedia Commons

 

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