El ayuntamiento de Limoges, ventana que anuncia la noche

 

Resulta difícil comprender que ya bien entrado el siglo XXI se sigan cometiendo atentados contra el patrimonio artístico como el recientemente acaecido en Limoges, en el que en un acto más destructivo y lleno de odio que de reivindicación, unos vándalos enmascarados de manifestantes, incendiaron su ayuntamiento, que era un referente de la ciudad y del eclecticismo francés, estilo que inspiró a buena parte de la arquitectura europea de las últimas décadas del siglo XIX.

Impresionismo (I)

Ramón Conde. Entre las emociones y la razón

Cuando Ramón Conde irrumpe en la escultura gallega en el último cuarto del siglo XX, ya se había vuelto a la figuración, pero tratando de no mirar al pasado, después de que la sensibilidad postmoderna en los años sesenta del mismo siglo comenzara a poner fin a la oposición entre realismo y abstracción. Esto para el realismo supuso una mayor visibilidad, aprovechando las experiencias recientes de la neofiguración que llega, en el caso de Conde, a través de un expresionismo muy personal.

Frente a unas vanguardias que percibe como modas que se suceden con gran rapidez, él estima que es factible responder a las exigencias del arte contemporáneo a través de un arte figurativo, como con anterioridad habían hecho Bacon o Moore, pero que para ello es necesario promover un nuevo lenguaje, con nuevas prácticas artísticas, que aporten innovaciones decisivas para fidelizar de nuevo algunos sectores del público y crítica. Así, cuando se acomete ese nuevo lenguaje artístico para responder a las exigencias del realismo contemporáneo, los más recelosos consideraron que se demolían los pilares de este estilo, tal como se entendía hasta ese momento. Esto dio lugar a algunas confrontaciones entre crítica y creación.

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