Era unha pedriña pedra

El hecho luctuoso del asesinato del cura párroco de Vilanova dos Infantes y el robo de la venerada Virgen del Cristal supuso, que un elevado número de artistas y escritores gallegos colaborarán con sus obras y con sus plumas, no solo para mantener el recuerdo de tan singular imagen y del que fue su fiel custodio, sino también para ser una denuncia a través del arte y de la literatura de un crimen sin resolver y que no pueden caer en el olvido. Es pues esto último uno de los puntos de inflexión que debía tener presente la iniciativa.
En este caso, la respuesta de los artistas plásticos a esta llamada ha sido generosa alcanzando en la actualidad casi el medio centenar de obras eligiendo, con gran acierto, para albergarlas la torre medieval de Vilanova dos Infantes, vestigio de gran belleza e interés de una fortaleza destruida por los Irmandiños en el siglo XV. La torre de Vilanova y su entorno al estar tan ligada a la Virgen del Cristal y a su leyenda afianza el mensaje de la muestra como contrapeso paisajístico.
Esta amplia colección permite ver una gran diversidad de artistas, materiales, técnicas y registros creativos sin perder su carácter coral, porque la finalidad de todos es contribuir con ello a perpetuar esa imagen única, con el compromiso unánime de todos ellos de atenerse al espíritu iconográfico de la desaparecida imagen.
La exposición de Vilanova dos Infantes es una buena ocasión para descubrir nuevos artistas, pero sobre todo nos tiene que servir para apreciar las respectivas visiones de cada uno de los participantes sobre un único tema o su empatía a la hora de enfrentarse con un episodio que destila una fuerte carga religiosa, social, literaria y dramática.

Santuario Virgen del Cristal. Vilanova dos Infantes (Ourense)
Si bien la mayor parte de los artistas optan por una exaltación de la pequeña imagen, aproximándose formalmente a la iconografía original olvidando el dramatismo que podría inspirar los hechos que rodearon su desaparición y prescindiendo de otros cuestionamientos o reflexiones que se pudieran extraer de la propuesta. Existe otro grupo más reducido de creadores que busca con sus obras impregnadas de cierto simbolismo, bien literario, bien religioso, ser una crónica de lo acontecido y que perdure en nuestro imaginario. También hay algún ejemplo más aislado que convierte la reflexión sobre el triste acontecimiento en una metáfora visual, alejándose de esa línea de realismo que, sin condicionamiento previo, parece haber impuesto el modelo original que, aunque hoy desaparecido, cuenta con su rareza formal y con una base muy documentada desde hace siglos.
Como colofón a esta contribución de artistas plásticos para perpetuar el recuerdo de la imagen de la Virgen del Cristal, debemos de sumar la singular contribución de Curros Enríquez, buen conocedor de todo lo concerniente a la Virgen del Cristal, no solo en los aspectos literario y documental como pueden considerar muchos, sino también de la imagen original por sus vivencias personales. Curros, desde su poema A Virxe do Cristal, que no debe obviar ningún artista interesado en el tema, hace el retrato más hermoso que pudiera hacer cualquier escoplo o pincel, cuando en el poema comienza la descripción de la imagen mariana con el retruécano Era unha pedriña pedra / era unha pedra pedriña, para continuar la descripción poética llena de sentimiento y de un verismo en algunos de los versos fiel al aspecto formal de la imagen desaparecida.

Virgen del Cristal. Urbano Lugris
La apariencia formal de la minúscula imagen junto a la leyenda de su aparición y ejecución, la fueron rodeando de una serie de incógnitas y leyendas a medio camino entre lo real y lo divino. Sin embargo, el actual contexto de orfandad que en la actualidad nos colocó su robo, nos puede permitir vislumbrar la posibilidad de crear una crónica más atemporal, sin renunciar a su larga historia y al fervor religioso que actualmente se le sigue teniendo.
Para todo esto, además del contexto creativo y de la libertad de cada autor de trabajar sin imposiciones, debe tenerse en cuenta que la lectura de la obra debe hacerse de un modo conjunto, pero también como parte de un proyecto abierto a otras propuestas que irán surgiendo con el tiempo para contribuir a esa crónica temporal a la que nos referíamos.
Era unha pedrinha pedra,
era unha pedra pedriña,
como un ovo de galiña
tallado en fino cristal,
unha pedra primorosa,
elíptica, limpa, pura,
de artificio e soldadura
sin xiquera unha sinal.
...
Esta é unha pedrinha pedra,
ésta é unha pedra pedriña,
tan rara, tan pulidiña,
como outra no orbe non hai.
¡Mesmo parece unha bágoa
dos ollos de Dios caída
pra se quedar convertida
en cárcere de súa Nai!