El cortejo de los reyes magos
Pared este
Autor: Benozzo Gozzoli / 1459 / Capilla del palacio Medici Riccardi (Florencia)
Se trata de un gran fresco que encarga la familia Medici para decorar, tres de los cuatro muros, de la capilla de su palacio florentino. Esta familia de banqueros era la más poderosa económica y políticamente de la república de Florencia, además de grandes mecenas.
La elección del tema de los Reyes Magos se debe a la devoción que le profesaban los Medici y la propia ciudad, que el día de la Epifanía organizaban una gran cabalgata en la que participaban, en un ambiente festivo y de lujo, el pueblo y los personajes más importantes de la ciudad encabezados por los Medici, que desplegaban para la ocasión toda su riqueza.
Pared oeste
El pintor elegido fue Benozzo Gozzoli, que tenía taller propio y había trabajado con Ghiberti y Fray Angélico y se le consideraba además el heredero de Filippo Lippi. Gozzoli estaba muy ligado a los Medici y precisamente en este fresco nos va a transmitir esa suntuosidad en que vivía esta familia. Para lograrlo, la fuente en las que se inspira van a ser el Evangelio según San Mateo (2, 1-12), los evangelios apócrifos, los desfiles de la Compañía de los magos de Florencia, el lujo del cortejo de los altos dignatarios bizantinos que habían acudido al concilio de Florencia en 1438-1439 y como no, la riqueza y el poder de los propios Medici, que se hacen representar en todos sus esplendor con sus propios símbolos.
El Cortejo de los Reyes Magos de Gozzoli es más que una obra decorativa de carácter religioso. Es un retrato del grupo en el que encontramos a los miembros de la familia Medici, al patriarca y al emperador de Constantinopla o el propio pintor. Todos ellos ataviados con lujosos atuendos sobre caballos enjaezados y acompañados de sus séquitos, desfilan por el camino serpenteante de un paisaje toscano idealizado: vegetación, escenas de caza y villas de recreo. Estos banqueros tenían en los alrededores de Florencia, varias villas a las que acudían con frecuencia para disfrutar de la naturaleza, respirar aire puro y en ocasiones huir de la peste.

Lorenzo el Magnífico
En el Renacimiento el gusto por la naturaleza es fruto del cambio de mentalidad que se produce en este momento. En esta ocasión Gozzoli va a utilizar alguna de la abundante vegetación que puebla la obra como alusión al símbolo de los diferentes personajes que aparecen representados. Así el laurel, detrás de un idealizado Lorenzo el Magnífico, alude a su nombre porque en latín proviene de laurel. Junto a su padre, Pedro el Gotoso, encontramos el granado porque en Oriente de donde procedía los Reyes Magos significa valentía y caridad. También encontramos naranjos que son símbolo de los Medici, el olivo que significa misericordia, la palmera que significa victoria y aparece una vez más entre símbolos de esta familia. Además, también aparecen arboledas, pinos o abetos entre otros, que con esos troncos tan esbeltos se convierten en ejes rectilíneos que ayudan a definir los diferentes grupos de personajes. Este simbolismo lo podemos trasladar a otros elementos del cuadro como los halcones, que llevan entre sus garras el lema de Pedro de Medici.

Pared Sur (Detalle)
La obra toda ella está concebida como una exaltación de la familia Medici y en la que, para su mayor comprensión, el artista combina diferentes lenguajes: el anecdótico y realista más cercanos al pueblo y el simbólico para círculos más eruditos.
Desde un punto de vista técnico, los frescos de la capilla medicea son una síntesis de la sólida experiencia de su creador, que evidencia el conocimiento de la pintura flamenca, la destreza en la utilización de brillantes colores aprovechando su contenido simbólico, como sucede con el blanco, el verde y el rojo, colores de la familia Medici, a vez que aporta innovaciones en el tratamiento de las personas y de los caballos en escorzo. En cuanto a la perspectiva, objetivo de indagación de los artistas del Quattrocento, en El Cortejo de los Reyes Magos, se puede apreciar cierta dificultad en el tratamiento de algunas zonas. Si bien en otras, como con el trazo serpenteante del camino, consigue no solo dar profundidad a la composición muy influenciada por los tapices, sino también que facilita la visibilidad del cortejo que se encamina a adorar al Niño representado con su madre (Adoración del Niño Jesús en el bosque, hoy desubicada en un museo de Berlín) obra de Filipo Lippi, maestro de Gozzoli, como ya hemos visto.

Pared Oeste (detalle)
Texto: Mercedes Gallego Esperanza
Fotografías: Wikimedia Commons