Vaya usted apeándose
Gracias a la amabilidad del periodista Manuel Orío traigo a este sección el artículo publicado en Atlántico Diario el día 8 de mayo de 2010.
VAYA USTED APEÁNDOSE
Vengo conduciendo apaciblemente y escuchando la radio que es excelente compañera en todos los momentos y más cuando uno viaja solo y aburrido, y esa escucha continuada que dura casi cinco horas ofrece materia para infinitas reflexiones. Expresamente me he detenido sobre un anuncio que ha puesto en circulación la Dirección General de Tráfico (DGT) y nunca mejor aplicado lo de la circulación porque el condenado spot se destina como argumento para convencer a los conductores veteranos de que se bajen del coche y no vuelvan a conducir. “Me llamo Manuel –dice el protagonista del aviso- tengo 65 años y ya es hora de dejarlo”.
El comportamiento que muestran las diferentes instituciones es tan confuso y atrabiliario que el contribuyente apenas sabe a qué atenerse. La DGT considera a un hombre de 65 años tan anciano y decrépito que le aconseja no ponerse al volante de un vehículo. Supuestamente ha perdido vista, capacidad de reacción y reflejos hasta el punto de que es necesario que claudique. Se agota, se desorienta, se distrae y en su caquexia puede confundir el acelerador con el embrague o puede continuar derecho un tramo que pide curva. La DGT supone que con esa edad un tío está para quedarse en su casa o para que lo lleve su yerno, su sobrino, su adorable hija o el mayordomo. Mientras tanto, se especula con la necesidad de prolongar la edad de jubilación dos años más y existe el compromiso de no conceder ninguna anticipada.
¿No está sobradamente informada la DGT de la edad más frecuente entre los que se dejan la vida en la carretera?¿Puede suponerse que en un entorno de salud y calidad de vida como el que disfrutamos, alguien de 65 años está para conducir? Pues eso parece. .
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