Ourense y la fusión de las caixas gallegas

 Se acaban de iniciar las conversaciones entre las dos caixas gallegas para intentar consensuar un acuerdo que lleve a la fusión de ambas en una gran entidad gallega. Sin embargo, si nos remitimos a los prolegómenos de estos últimos meses, vislumbramos que no sólo habrá cambios sino también incertidumbres ya que existen gran número de condicionantes políticos, locales y corporativos que pueden primar sobre los económicos.

El “tira y afloja” está aflorando en todos aquellos sectores que quieren obtener o reforzar parcelas de influencia en un campo tan importante y decisivo como el financiero. Las provincias gallegas, defensoras de sus prebendas e intereses en unas ocasiones y como escudos o parapetos de intereses ajenos en otras, se han visto implicadas desde el primer momento. Sorprende, ante la beligerancia de Vigo (Pontevedra) y A Coruña, la pasividad de Ourense y Lugo si tenemos en cuenta que la economía gallega precisa de medidas de ajuste para superar la desigualdad,  tanto interprovincial como costa-interior, y de este modo lograr un modelo económico más competitivo y equitativo.

Ourense necesita transformaciones imprescindibles porque arrastra una falta estructural de competitividad que solo se solucionaría con un fuerte programa de inversiones. Por ello la provincia debe  encontrar la forma de hacerse visible en la toma de decisiones. No ha transcurrido tanto tiempo  desde que en los años sesenta,  el boom de la emigración a Europa hizo fluir a Ourense grandes cantidades de divisas que la Caja y los bancos invirtieron en otras regiones que por entonces eran más prósperas. Cabe preguntarse  cómo sería hoy Ourense si esas divisas se hubiesen empleado en la creación de empresas en la propia tierra. Perdedora también resultó la provincia con la desaparición de la Caja Provincial de Ahorros  para dar paso a una nueva caja.

Aunque el tiempo perdido y el dinero no invertido no se pueden recuperar, al menos ello debe servir de estímulo para exigir que la fusión que se pretende llevar a cabo no se haga a espaldas de nuestra provincia.  Es imperativo que facilite un modelo financiero más competitivo y equitativo que permita que nuestro dinero revierta en capital productivo y por lo tanto en la mejora de la creación de empleo estable en nuestro entorno.

Ahora, cuando todavía se está  al inicio de las conversaciones, aun puede haber  margen de actuación para evitar cualquier intento localista y exigir un compromiso de equilibrio entre las provincias. Cuando se alcance el acuerdo final para sellar la fusión será tarde para reivindicaciones ya que implicará que previamente se ha alcanzado un pacto en el reparto de las parcelas de poder.