Itinerario de la escultura escolar

En una provincia tan rica en patrimonio artístico y cultural como la muestra, no llama la atención que se nos ofrezca para conocerlo un sin fin de posibles rutas aprovechando el interés y sensibilidad que hoy existe hacia este tema. Sin embargo el itinerario que hoy proponemos aquí no está pensado para sorprender a foráneos, sino simplemente para poner en valor unas obras que en muchos casos forman parte de nuestra cotidianidad  y que en la mayoría de las ocasiones no llegamos a percibir.

El catálogo de la escultura escolar ourensana, entendiendo escolar por su ubicación en patios y fachada de colegios, se extiende desde 1932 hasta la década de los noventa. A lo largo de todo este tiempo fueron varios los promotores de este tipo de escultura. Ellos, según su ideología o creencias, determinaron la temática o el estilo y decidieron el artista. En el resultado final se aprecia que, en los centros escolares públicos en los que coincide la colocación de esculturas con períodos políticos aconfesionales, el estilo y la temática son libres. Por el contrario en los colegios religiosos la temática gira entorno a los santos bajo cuya advocación se pone el centro o en torno a los fundadores de las órdenes a las que pertenecen. Estos también suelen dar a los artistas normas muy concretas sobre estilo, iconografía o material.

En 1932 se inauguró el grupo escolar Curros Enríquez que durante muchos años fue el referente de la escuela pública en la ciudad. El proyecto era de unos años antes,  coincidiendo con una política educativa que perseguía multiplicar las escuelas de primaria. Se le da el nombre de Curros Enríquez y se erige en su patio un monumento dedicado al escritor, obra de dos escultores orensanos: Enrique Barros y Antonio Failde.  Al primero correspondería el busto y al segundo la joven aldeana pensativa y con una rama de laurel en la mano ¿alude esta a Rosa, protagonista del poema A Virxe do Cristal?

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Coincidiendo con el primer aniversario del fallecimiento del obispo Blanco Nájera se inaugura una estatua en el claustro del Seminario Mayor. Esta es un homenaje que le rinde un grupo de amigos y admiradores. El autor fue Francisco Asorey escultor de referencia en el panorama de la escultura gallega del siglo XX, que realiza aquí una de sus mejores estatuas por la captación psicológica del personaje y la plasticidad de los ropajes.

También durante los años 50 el escultor Antonio Failde lleva a cabo varios encargos para los nuevos colegios de los Salesianos y los Maristas. Para los primeros esculpe,  como remate de la fachada principal, una María Auxiliadora siguiendo la iconografía tradicional salesiana en la que aparece la virgen como Omnipotencia Suplicante. Por su parte, los Maristas le encomendaron la ejecución de dos relieves para ser colocados en la fachada, uno dedicado a Jesús Maestro y el otro al Beato Marcelino Champagnat. En el contrato se especificaba el tema, medidas y tipo de piedra. A pesar de estas imposiciones el escultor deja su impronta aflorando el Faílde más genuino.

En los jardines de la fachada del edificio que albergó las Escuelas Cristianas en Verín se conserva el busto de su fundador Juan Bautista De la Salle, se desconoce su autor pero el planteamiento es muy tradicional y fiel a la iconografía que del santo reproducían las estampas de los años cincuenta.

Delante del edificio del antiguo colegio de Santa Leonor los vecinos de Trives erigieron en 1965 un busto del filántropo Eumenio Ancochea en agradecimiento por crear una fundación de la que dependía este colegio y que facilitaba una preparación práctica a los jóvenes de la zona. El monumento, todo él de piedra, se debe al escultor pontevedrés Alfonso Vilar con experiencia en este tipo de encargos.

En 1985 se cumplía el setenta y cinco aniversario de la llegada de los salesianos Ourense. Para celebrarlo se convocaron varios actos, entre ellos la inauguración de un monumento dedicado a Don Bosco. El escultor Fernando García conoce perfectamente los gustos del cliente pues ya había realizado para la misma orden varias esculturas de Don Bosco. Dentro de una línea muy conservadora y con una temática alusiva a la obra del fundador con los niños, la mayor novedad es la desaparición del pedestal.

A partir de los años ochenta el promotor, podemos decir que único, será el Estado. Esto supondrá que los planteamientos de la escultura escolar serán muy diferentes de lo que hemos visto hasta ahora.