Monumento a Prado Lameiro

Al fallecer el escritor Xavier Prado Rodríguez, más conocido como Prado Lameiro, la Coral de Ruada acuerda rendirle un homenaje erigiéndole un monumento en la ciudad. Dos eran las razones más poderosas de la Coral para llevar a cabo esta iniciativa. En primer lugar el reconocimiento al más destacado de sus fundadores, además de presidente y presidente de Honra. Él junto con personajes tan conocidos en el ambiente musical de la ciudad como el gaitero Virgilio Fernández o el ex orfeonista Daniel González, sentaron las bases de la que hoy es una reconocida Coral. La otra razón era la merecida gratitud a uno de los ilustres representantes de las letras gallegas.

Prado Lameiro desarrolló una intensa actividad intelectual y un fuerte compromiso social. Fue periodista, dramaturgo, poeta con una preferencia por el mundo rural que plasmaba en un tono costumbrista, irónico y humorista. Su profesión de veterinario no solo le permitió conocer ese mundo en el que se inspira, sino también ser consciente del atraso crónico que sufría. Hecho que trató de paliar escribiendo varios estudios en los que exponía errores y daba soluciones para mitigar la situación.

En 1943, apenas unos meses después del fallecimiento del escritor, la Coral de Ruada abrió una suscripción popular para costear el monumento. Para ello dio conciertos con enorme éxito en los principales teatros de las ciudades gallegas. En Ourense tuvo lugar en el Teatro Losada y  debido al gran éxito alcanzado, y a petición del público, se dio un segundo concierto.

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El monumento fue diseñado por el arquitecto Antonio Alés que lo concibió con gran sencillez como un muro de granito rectangular, escalonado en los laterales y rematado por un pequeño friso geométrico. En el centro se abre un vano circular que alberga el busto del escritor encargado en nombre de la Comisión organizadora, por Daniel González director de la Coral, al reconocido Francisco Asorey, uno de los escultores gallegos de mayor prestigio en aquel momento. El artista plasma al homenajeado  ataviado con un gabán de amplias solapas  entre las que destaca una descuidada pajarita. Si no atenemos a la fecha  y a las características estilísticas  esta obra anuncia ya su última etapa  en la que se acentúa el sentido humano  y la mayor atención a la hora de tratar la indumentaria. El escultor realizó el modelo en escayola y el paso al bronce corrió a cargo de la fundición Malingre.

El busto original fue donado en 2004 por la familia de Prado Lameiro a la Real Academia Galega con motivo de un homenaje que le tributó la institución.

En la primavera de 1944, ya muy avanzado el proyecto, la Coral de Ruada solicita del Ayuntamiento autorización para emplazar el monumento en el parque de San Lázaro. Ante esto, el Pleno municipal acuerda:

 “… visto el informe de la Comisión de Fomento, la Corporación acoge con la mayor simpatía el homenaje que se proyecta a tan ilustre hijo de Orense, mas ante de decidir en cuanto a la petición que se le hace de autorización para emplazar el monumento proyectado en el lugar que se le indica, por lo que al ornato de la ciudad se refiere, desea estar asistida de los más sólidos y destacados asesoramientos y a tal efecto acuerda, que por la alcaldía se recabe información de la Comisión de Monumentos de esta capital sobre la procedencia del emplazamiento en el lugar que se propone o si a su juicio existe otro más adecuado, para resolver en consecuencia ”.

Consultada la Comisión de Monumentos, encargada de garantizar la protección y conservación del patrimonio histórico-artístico, resuelve en una de sus sesiones presidida por Florentino López Cuevillas y a la que también asisten entre otros Ferro Couselo y representantes del Ayuntamiento y la Diputación:

“… evacuar una consulta elevada a esta Comisión por el Excmo. Ayuntamiento respecto al emplazamiento en el Parque de San Lázaro del monumento que en memoria del poeta orensano don Javier Prado Lameiro proyecta levantar la agrupación artística Coro de Ruada o si, a juicio de la misma Comisión, existe otro emplazamiento más adecuado.

Toma la palabra el Sr. Ferro Couselo y pide que conste en acta que examinado el proyecto del monumento que acompaña el oficio de la alcaldía, no le parece adecuado como expresión de la modalidad literaria cultivada por el poeta a quien se proyecta honrar. Que es un proyecto ciertamente bien concebido y bellamente ejecutado, pero expresivo de una idea, que por lo típicamente romántica, parece impropia para expresar el género literario de un poeta festivo, aunque lo fuera en grado eminente.

Tras un detenido cambio de impresiones se acuerda informar:

Que no parece indicado el referido parque por ser una zona de probable transformación en planes futuros de la ciudad, y por carecer, además, de perspectiva suficiente para un monumento como el que se proyecta erigir.

Parece más indicada la parte alta del Jardín del Posío, en uno de sus ángulos meridionales, a donde sería fácil conducir el agua procedente de la fuente que allí se halla situada y donde gozaría de mejor perspectiva y de un lugar más poético y recogido, como conviene a la índole de este monumento”.

El Ayuntamiento, sin tener en cuenta el dictamen de la Comisión de Monumentos, expone que:

“… La Corporación con vista del expediente y de los informes emitidos de conformidad con lo informado por la comisiones de Fomento y Hacienda acordó autorizar la construcción del monumento que a la memoria del inspirado poeta orensano Xavier Prado Lameiro que pretende construir la Agrupación Artística Coral de Ruada en el Parque de San Lázaro y punto que en el plano de emplazamiento se determina accediendo a la vez a que sea el Ayuntamiento quien se encargue de la parte ornamental del macizo que había de rodear el monumento…”.

Así el 18 de marzo de 1945, festividad de San Lázaro, se lleva acabo la inauguración del monumento en el lugar establecido por el pleno municipal. Sin embargo, el tiempo acabaría dándole la razón a la Comisión de Monumentos y la obra sería trasladada  al Jardín del Posío como se había sugerido.

El monumento tiene dos placas en la parte inferior con una misma dedicatoria de Ourense y de la Coral de Ruada. La primera de piedra, que sustituye a una desaparecida, fue colocada en 1951 cuando aún estaba en el primer emplazamiento. La había solicitado el director de la Coral  aunque el Ayuntamiento se hizo cargo de los gastos  que ascendieron a trescientas cincuenta pesetas.

Hasta este momento, se creía que el busto en bronce del escritor que posee la Coral de Ruada en su sede del Teatro Principal de Ourense, era una copia del colocado en el monumento del Jardín del Posío. Sin embargo, aunque entre ambas piezas existen similitudes, como el tamaño o la disposición con el torso de frente y la cabeza de tres cuartos, también existen ciertas discrepancias en la captación de los rasgos y en el tratamiento de la indumentaria, más informal y abocetada en la de la Coral. En cuanto a la firma, el busto del monumento recoge de forma nítida en uno de sus laterales : “Fco Asorey”, mientras en el otro apenas se perciben unos posibles rasgos caligráficos.