A Ínsua dos Poetas

En el año 2007 el poeta Luis González Tosar concibe la idea de crear un espacio cultural de uso público en una finca de su propiedad, ubicada en la parroquia de Madarnás (O Carballiño), y conocida con el nombre de A Ínsua.

Este proyecto se materializa en la fundación A Ínsua dos Poetas que preside el propio González Tosar y en la que están presentes representantes del mundo de las letras y las artes así como amigos personales del poeta. El fin primordial de la fundación es conseguir un proyecto singular en el que en un espacio en plena naturaleza, la literatura dialogue con las artes plásticas y con la creatividad en general. A esto se suma promover actividades diversas relacionadas con el cine, el teatro, el medio ambiente y con todo aquello que suponga apoyo a la cultura gallega. Buen ejemplo de ello son O día mundial da árbore, a auga e a poesía que se celebra coincidiendo con la llegada de la primavera. Ese día estudiantes de los centros educativos de O Carballiño acuden a Ínsua para participar en diferentes actividades culturales y en la plantación de árboles. A Festa da palabra es otro acto de referencia que en el mes julio, reúne en A Ínsua a numerosos intelectuales, autoridades y público en general. A las actividades literarias suma una actividad artística de gran importancia, que consiste en colocar una escultura ligada al evento literario que se celebra pretendiendo recoger el espíritu de éste y plasmarlo en la piedra, en el bronce o en el cortén. No obstante, por la importancia de los artistas y la magnitud de las obras, estas adquieren relevancia propia además de convertirse en un importante legado perdurable para generaciones venideras.

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Fotografías: José Luis Rodríguez

En la actualidad los escritores Xosé María Díaz Castro, Celso Emilio Ferreiro Y Eduardo Blanco Amor, así como, el 150 aniversario de Cantares Gallegos de Rosalía de Castro cuentan ya con su homenaje escultórico. Están en proyecto los dedicados al poeta Francisco Luis Bernárdez, a las hermanas Dora y Pura Vázquez y a Carlos Casares.

Toda esta concepción cultural de A Ínsua brinda la posibilidad a la escultura de un cambio de percepción plagado de resonancias literarias, que se suma a la magnitud de la propia obra.

La primera escultura que se erige es Nimbos de Luz para recordar a Xosé Mª Díaz Castro cuando se cumplían los cincuenta años de la publicación de su único libroNimbos. Este poemario se convirtió en un referente para muchos poetas gallegos, entre lo que se cuenta el propio González Tosar. Precisamente la inscripción principal de la escultura capta la intensidad de los primeros cuatro versos del poema Penélope que aluden a Galicia tal como la percibía el poeta.

El artista elegido para llevar a la piedra el espíritu de Nimbos fue Xosé Cid, escultor de dilatada carrera y con mucha experiencia en este tipo de escultura. Cid pertenece a esa generación de artistas que en los años setenta siente la necesidad de la búsqueda de un lenguaje nuevo que, aunque apoyado en la figuración, encuentra un punto de equilibrio entre las nuevas tendencias y lo vernáculo, origen de su formación.

En Nimbos de luz, hace un homenaje a la luz, representando una nube en la que se abre una oquedad para darle paso. La obra pretende ser un receptáculo de luz, una referencia a cuando el poeta está en la oscuridad y a través de la luz revela la palabra.

Coincidiendo con el centenario del nacimiento del poeta Celso Emilio Ferreiro, la Festa da palabra del año 2012 centra parte de sus actividades en su obra. Este homenaje será llevado al bronce que plasmará de manera simbólica el escultor Manuel Penín, cuya obra fluctúa entre la figuración y la abstracción.

El artista se inspira en el poema de Irmaus, extraído de Longa noite de pedra, y para ello realiza tres bocetos optando por el que representa un corazón, en la parte posterior, como alusión a la irmandade. El color elegido ha sido de tonos pardos cuero para dar calidez al metal, que con el tiempo se va oscureciendo hasta alcanzar el verde azulado propio de bronce. Además de las posibilidades visuales que brinda la obra, Penín quiere que el espectador vaya más allá, para ello busca provocar, sugerir sensaciones o emociones sin concretar para que este pueda interiorizar su experiencia y dialogar con la obra sin orientación previa.

En 2013 se conmemora el 150 aniversario de Cantares Gallegos de Rosalía de Castro. La fundación de A Ínsua dos Poetas acuerda rendir, en fecha tan señalada, un homenaje a los tres grandes pilares de la literatura gallega: Rosalía de Castro, Curros Enríquez y Pondal.

La escola de Canteiros de Pontevedra poseía una escultura de un exalumno que se adaptaba por sus características a lo que demandaba el homenaje en el que se pretendía huir de la personalización y tender más a la abstracción. Además sumaba a esta ventaja el estar hecho en granito, material muy adecuado para el entorno natural y abierto en que se iba a colocar. Su autor, Pedro José Rodríguez Álvarez, cedió los derechos desinteresadamente para que pudiese ser trasladada a la Ínsua dos Poetas.

La obra, Rexurdimento, consta de trece pasos de granito que configuran una cruz griega; los diferentes pasos giran helicoidalmente sobre un eje central dando como resultado una espiral ascendente.  En la base de granito se grabaron textos de los homenajeados. Se caracteriza también por establecer distancias con la escultura tradicional para responder más a un concepto constructivista, a la vez que rinde un homenaje a los escultores de la primera mitad del siglo XX, que utilizan la espiral ascendente como forma simbólica que se eleva hacia el espacio, tal es el caso de artistas de la talla de Gropius, Tatlin o Itten.

Con motivo del 35 aniversario del fallecimiento del escritor ourensano Eduardo Blanco Amor, referente de la literatura gallega en América, se le encarga al escultor Acisclo Manzano la ejecución de la obra que debía perpetuar su memoria.

Acisclo Manzano es un artista de una larga trayectoria y escultor de referencia cuando se trata de hablar de los cambios que experimenta la escultura a partir de los años sesenta. Paralela a su evolución formal corren las preferencias por los distintos materiales. Maestro del barro con fuerte inspiración mediterránea en la sinuosidad y movimiento de las formas, traductor al bronce bien de los logros del barro, bien de figuras de volúmenes rotundos; la piedra de forma más esporádica, y por último, el cortén ligado a una nueva concepción de su estilo.

Este encargo es uno de los trabajos más recientes del artista en el campo de la escultura pública. Acisclo lleva al cortén una síntesis de la obra de Blanco Amor y lo hace de una manera intensa e inteligente en la que literatura y escultura se dan la mano, invitando al visitante a esforzarse en la lectura de las imágenes. Éstas se recortan en diferentes planchas de cortén con un figurativismo muy simplificado que va desgranando toda la iconografía literaria de escritor. Acisclo, logra al final del proceso un trabajo creativo que exige al espectador una nueva manera de mirar.