Itinerario de la escultura escolar orensana (II)

Desde 1932 en que el grupo escolar Curros Enríquez de la ciudad dedica un monumento al escritor celanovés, hasta finales de los años setenta, la escultura escolar fue preferentemente de inspiración religiosa debido a la condición de sus promotores. A partir de la década de los ochenta dará un giro radical motivado por varios factores. Entre ellos, el que ahora los destinatarios serán los colegios públicos y corresponderá a las instituciones promover este tipo de arte a través de diferentes ayudas como las auspiciadas por la conocida ley del 1%, que establecía la aportación, al menos, de este tanto por ciento del presupuesto de cada obra pública para financiar trabajos de protección del Patrimonio histórico y para fomentar la creatividad. Otro factor a tener en cuenta es del relevo generacional que se da por estos años en el campo de la escultura, que a su vez va unido a un mayor aperturismo a las tendencias internacionales y sobre todo a las europeas. Todos estos factores van a repercutir en el aspecto formal de las obras que presentarán mayor diversidad de estilos, materiales y tamaño.

Para los colegios públicos de Bande, O Carballiño y el instituto de Ribadavia el escultor Xoan Torres realiza unas piezas en fibra de vidrio pintado inspiradas en aperos de labranza y que denomina Jonh Deree en  honor de la conocida marca de maquinaria agrícola. El artista parte de supuestos constructivistas con los que ejecuta unas obras de inspiración y procesos mecánicos. Torres también hace para la antigua Escuela Hogar de Mariñamansa  una pieza en la que el concepto intelectual prevalece de manera más acentuado que en las anteriores.

Luis Borrajo, por encargo de la conselleria de Educación, realiza dos esculturas de las que ya dimos noticia en estas páginas. Se trata de Abeanco para Brancusi y Xulio e os paxaros que fueron colocadas en el instituto de As Lagoas y en la antigua Escuela Hogar respectivamente.

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Fluctuando entre la figuración y la abstracción nos encontramos en Sandiás con El niño en el pupitre de Cochorro esculpida en mármol, uno de los materiales preferidos del artista. Es una obra con tendencia a la simplificación ya que se ha eliminado todo detalle superfluo y trata de plasmar más los ritmos que la figura en si.

Las dos obras que en 1988 le encargan al escultor ourensano Suso Fernández para los centros escolares de Ribadavia, tienen un planteamiento diferente teniendo en cuenta el lugar en que se iba a colocar cada una de ellas. Esto nos sirve para apreciar la versatilidad del artista que pasa de la abstracción a la figuración con la misma facilidad que, por estas fechas, lo hacía de la piedra a la cerámica. En O ollo do tempo busca la abstracción sin olvidar lo que tiene que decir el material, respetando al máximo las formas naturales que ofrece el granito. A Pomba  realizada en cerámica blanca y coloreada con acrílicos en tonos azules, verdosos y amarillos  sobre formas geométricas,  estaba ligada a la faceta ceramista y pictórica del artista.

Buciños es uno de los escultores que mayor número de obras realiza para los centros escolares de la provincia. Todas ellas fueron colocadas durante la década de los ochenta y todas tienen en común el bronce, uno de sus materiales favoritos. El busto del etnógrafo Taboada Chivite y el del escritor Eduardo Blanco Amor fueron encargados para colocar en los institutos homónimos de Verín y Ourense respectivamente. El primero se caracteriza por una concepción y tratamiento tradicional que sólo se rompe al evitar el detalle excesivo. El segundo es un discreto relieve en el que la cabeza del homenajeado aparece de perfil con una rama de laurel apenas sugerida.  Las piezas de los colegios de Baltar, Os Blancos y  del instituto Ferro Couselo, dos relieves y una de bulto redondo, tiene en común la temática infantil que Buciños ya había tratado en otras ocasiones y a las que le confiere un sello personal. Niños columpiándose es el relieve que decora la fachada principal de uno de los colegios. La escena capta el momento crítico en que parece romperse el equilibrio. Toda la composición está dominada por un juego de curvas originado por el movimiento de los distintos miembros de los cuerpos. EL resultado final es una obra llena de dinamismo y alegría que contrasta con la concepción compacta del relieve de Os Blancos en el que los rostros, apenas esbozados emergen de la masa que los engloba mirando expectantes hacia la luz. En la escultura del instituto Ferro Couselo, Buciños recoge muchas de las características  que desde mediados de los ochenta viene aplicando a varias de sus esculturas públicas: figuras estilizadas en las que solo se insinúan las formas sin pararse en lo secundario, dinamismo, movimientos ascendentes y disminución de las oquedades.

En 1988, coincidiendo con el primer centenario del nacimiento de Otero Pedrayo, la Diputación Provincial le encarga un busto a Xosé Cid para colocar en el interior del instituto que lleva el nombre del escritor y del que fue profesor. Al año siguiente la Xunta de Galicia le confía a este mismo artista una escultura para el que, en aquellas fechas, era el colegio de Melón. El resultado fue Adolescentes, una escultura monolítica en la que Xosé Cid esboza las figuras de las jóvenes ataviadas con largas túnicas que le sirven para realizar con las telas un juego de profundos planos curvos que alterna con superficies planas, a la vez que recurre a la oquedad para aligerar lo compacto de la pieza. Al tema de las adolescentes volverá a recurrir el artista para hacer dos piezas de tamaño reducido para un centro del Barco de Valdeorras.

Estos años dorados de la escultura escolar en Ourense concluyeron a inicio de los noventa. La obra que clausura este ciclo es la que se coloca en el instituto Julio Prieto Nespereira, que es el último que se construye hasta la fecha. La temática marinera: una pescadora y un pez. Esto nos hace pensar en un homenaje al artista grabador que da nombre al instituto  ya que en muchas de sus obras la figura del pez es reiterativa.